El gusto por lo esencial que expresa su escenografía minimalista -ideada por Mariscal, al igual que el resto de las dependencias hoteleras- se transmite a la cocina de este moderno restaurante, donde la materia prima es la protagonista. Situado en frente del Guggenheim, cuenta con la dirección gastronómica de Ramón Berriozabal, premio nacional de gastronomía y un servicio formado en la Escuela Superior de Hostelería de Bilbao.